Me duele la vida, me duela mi gente, mis
lágrimas recorren el entramado pragmático de mi rostro, formando canales de
desahogo y libertad... No hay sangre que valga, no hay sufrimiento y dolor tan
fuerte como el olvido, en este sucio y pusilánime mundo salvaje. Seguramente
las contradicciones no servirán agudizadas, ni se sentirá el peso de la
historia sangrienta cada vez más fortalecida, no
habrá duelo ni rechinar de dientes que valga, todo será miseria, todo será
destrucción del ser humano a causa del olvido, no será una enfermedad
macondiana sino será un modo de vida, el olvido será el pan de cada día y será
pulsión el querer sentirnos ajenos a todo y ser parte de nada...
Me duele tener la razón, no que no sea escuchada, me duela saber las cosas que pasan sin poder hablar, me duele la lengua porque tengo que morderla cada vez que veo que eso sigue y sigue sin detenerse... creo que el Rugby me ha enseñado a no sentir dolor, a vivir con el dolor a que el dolor es la energía que necesita el cuerpo... pero no comprende el Rugby lo que siente mi corazón, que los golpes son fuerza para el cuerpo pero en su interior cada golpe es más fuerte, lo que se logra interiorizar pasará a la historia dejando cicatrices imborrables porque no son físicas sino ficticias, pero que aun así tienen repercusiones reales en la vida misma.
No hay lágrima más pesada que esta, porque va acompaña de sangre, está nutrida de todo el conjunto de campesinos masacrados, de jóvenes que al parecer eran positivos pero resultaron siendo falsos, de madres despojadas de sus hijos por un conflicto que no parece acabar. Esta lágrima conoce el dolor y el sufrimiento de miles de millones de personas que siguen vivos a partir del gozo del recuerdo. Aún esta lágrima deja huella, ciertamente es ácido, esta quema mi piel, con ella, se lleva mi esperanza, con ella mi corazón hecho agua, no puedo sentir más que el peso de mis errores y la desidia que me acompaña al no luchar y seguir adelante...
Siento rabia, desconsuelo, por dejar mi lucha, mi esencia... la luz que parecía fuerte se apaga, creo que sí... he perdido la esperanza y según las máximas es lo último que se pierde... es decir, tengo una gran nada, si se me esfuma la esperanza, dejo de ser alguien... No puedo creer que aposté todo al ganador y aun así me siento perdido, me siento vacío, sin triunfo ni victoria para este ser humano que hoy deposita en ustedes sus súplicas, su esperanza, de que todo pueda cambiar, de que todo pueda ir mejor, que cada lágrima que sale de mis ojos represente cada lágrima de los sufrimientos vividos, y así, nunca, léase bien, NUNCA sea olvidada ni mucho menos pisoteada la libertad, ni la honra que tenemos como personas...
Canto a la libertad, Canto a la justicia, Canto
a las alegrías y tristezas, canto al hambre y a la "Hijnoransia"
Elevo mi canto, aun no para ser escuchado sino para ser interiorizado...
(21 DE MAYO DE 2014)
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