"Hoy la vi, fue casualidad, la miré al pasar,
yo le sonreí y le quise hablar,
me dijo que no, que otra vez será. "
...fue en verdad un nuevo punto de partida, en general fue el descubrimiento de que puedo dejar atrás el corazón, que puedo desprenderme de un férreo sentimiento, me complace haberme convertido en aquella misma bestia fría que me mostrabas cada vez que intentaba acercarme a ti. Sin embargo, al parecer, ni el fenómeno del niño ha podido descongelar tu corazón, sigue intacto, como si nada. Como si todo lo que tuviese para dar, fuera basura.
Ya llevo un mes de sequía, un mes de ni siquiera poder mojar mis labios con tu hipocresía, ni mucho menos saciar mi anhelo con tu miserable vida. Un mes muy duro, un mes tan fuerte que no sé qué tan productivo para mí haya sido.
Del recuento que hago en mi mente, creo que en general he cumplido mis expectativas, en general he podido soportar la crudeza de tu falsa humildad, la crudeza de tus palabras ácidas y desconcertantes. Pero lo obvio, no he podido cambiar mi manera de mirarte, no he podido cambiar la fragilidad de mi mirada, no ha podido dominar la sensatez sobre el corazón.
Para olvidarme de todo el veneno, he decidido conocer nuevas personas, intentar abrir mi corazón para que deje salir todo lo inmundo. Es más, he salido con esas diferentes personas, pero eso sólo sirvió para confirmar que quiero estar contigo, sólo sirvió para que me diera cuenta de que eres inigualable, que a pesar de que has sabido ensuciar todo lo que limpiaba, sigues teniendo parte de mí, pero eso no es lo peor; lo peor es que sabes que me tienes a total disposición, sabes lo débil que soy tan sólo al escucharte.
Por eso mismo, ahora intento no recorrer los mismo pasillos que recorríamos juntos, los lugares que pasamos cogidos de la mano, los lugares en los cuales, alcahueteados por la oscuridad y la soledad, eramos uno. Todavía recuerdo con qué calidez me recibías, con qué calidez recibías mis caricias, todo mi corazón, pero afortunadamente ha menguado todos estos recuerdos. El tiempo ha logrado cicatrizar muchas de las heridas, pero me rehuso a entender el porqué del fracaso, me niego rotundamente a olvidarme de las cosas bellas que hicimos, cómo sonreías, ¡ay! bella sonrisa.
Sin embargo sé que ya no quieres nada conmigo, y con "nada" me refiero a ni siquiera mirarme, a hacer gesto de desagrado cada vez que paso, a echarme de tu vida así tengamos que estar enfrente. "Nada", también significa ridiculizar mis sentimientos, "nada" implica así mismo, demostrarle al mundo mi fragilidad, "nada" es paralizar los latidos más poderosos y eficaces. "Nada" es borrar los recuerdos de tu mente, como de negar lo sucedido y borrar las huellas de mi cuerpo con otro cuerpo, con otro cuerpo, con otro cuerpo.
Y es que eso, todo lo que siento, ya no importa, por eso necesito convertir en rabia todo el amor, Así mismo la frialdad ha tocado mi corazón, el fiel abrigo de la frialdad que de heridas me protegerá. Porque gracias a ti, me negaré la posibilidad a amar, me negaré la posibilidad de ser feliz a causa del amor. Ahora tengo la necesidad de saciar el odio, la necesidad de saciar el desprecio, de ver rotos corazones, de ir por la vida destruyendo ilusiones, fantasías. Tengo la necesidad de cometer delitos a la Esperanza, de romper toda capacidad de soñar. Seré feliz con la tristeza, me deleitará enormemente el sufrimiento.
Entenderás muchas cosas, cuando no encuentres lo que te ofrecía, lo que nadie podrá borrar de tu mente, aunque intentes, no podrás. Y ahí estaré yo, tal vez no de cuerpo presente, pero sí estaré ahí, anunciando el comienzo de tu desdicha y entenderás que la dignidad tiene límites, que no será mi vida más indigna por mendigar. Sino que añorarás esa frialdad que tienes ahora, y entenderás que ya no volverá y pagarás por todo lo que has hecho. Pero no creas no me alegraré, sólo aguardaré que el tiempo me dé la razón, para sentir la satisfacción que hoy me arrebatas; al fin y al cabo el tiempo se ha convertido en mi secuaz.
Pero no te culpo, y ni lo haré. A caso, qué sabes tú sobre el amor, qué sabes de estar enamorada, qué sabes de lo bello del dejarse libre a otro corazón. Siento pena por ti, porque no amarás, no tienes sentimientos, no sabes qué es lo bello de caer y levantarse, qué miserable vida es aquella sin sufrimiento, qué miserable es tu vida sin poder entender de cosas que te hablo.
"están tocando la puerta, ojalá seas tú."
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