domingo, 6 de diciembre de 2015

He conocido 4 "Seré un buen perdedor"

Día 86




"Que todo lo que construimos
 no ha acabado en más que una derrota.
 Conteniendo el alma y las verdades
 no todo se acaba aunque tú acabes.
 Mira, no me quedan fuerzas
 te has llevado casi todo lo que quise regalarte.
 Pero no me hundo,
 comprendí que lo mejor aún queda por delante."




...paradójicamente me enseñaste a perder, y digo paradójicamente porque pensaba que eras tú la que ibas a perder con todo esto, pero aprendí de ti cosas inimaginables. Me enseñaste que en la vida "el perder es ganar un poco" en el preciso momento cuando yo pensaba que todo sin el amor, era banal y pasajero. Te confieso que nunca había perdido en mi vida como lo he hecho contigo, y me parece emocionante tener sensaciones diferentes a las del triunfo, me parece emocionante ver cómo la vida pasa y que cada día se viven cosas diferentes, son cosas en las cuales me puedo regocijar teniendo engaños y desengaños. Me enseñaste sobre el desengaño, porque entendí lo que pasaba a través de la amargura y me sirvió, me siento muy feliz de haberlo hecho.

Todo esto ¿para qué? esto era mi momento de entender, de madurar, de crecer, de llorar, de sentir, de vivir. Pero en esencia, esta última carta, es para decirte que te quiero, y amo haber vivido todo lo lindo, pero en especial lo amargo, porque después de eso vinieron cosas mejores para mi vida. Has cumplido tu función histórica en mi vida y es el momento de agradecértelo, de agradecer las cosas tan maravillosas que me permitiste entender. Aunque no todo es felicidad en ese aprendizaje, sin embargo necesario. Me gustaba entender que me querías, para negarme a perder, para no asimilar la derrota y el resultado de eso fue dilatar el proceso, dilatar el dolor.

Quedan dos cosas por decir antes del adiós, te quedo debiendo una cosa y es el significado de mi último regalo. Aquel objeto es esclavo, está atado a un lugar, no sólo sentimental sino material, era el significado de lo que había en mi corazón en ese momento, siempre y cuando lo dejaras en ese sitio, así mismo iba a crecer mi querer por ti. Sin embargo, lo dejaste ahí, y así resultó todo, plantado estrecho, estancado, cautivo, ahogado y sin frutos.

Por último quiero que entiendas que en realidad no puedo odiarte. Es un partir, sin un adiós, sin un beso y sin una flor, sin un te quiero.

Siempre tuyo, manolito.

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