lunes, 23 de enero de 2017

Salmón - Introducción.

SALMÓN

"Vida, dame tu vida, siento que todo lo malo siempre me pasa a mí,
voy a permitir que todo lo bueno vuelva en mí, yo ya no quiero pensar en ayer. 
Solo, estoy tan solo, aunque la musa se ríe de la soledad 
voy a despertar voy a abrir mis ojos y ver el final, 
yo ya no quiero pensar en ayer."

Introducción

Heme aquí de nuevo, ahora encontrándome con un nuevo yo, redefiniéndome, una persona diferente. Dejando el mundo atrás. Entendiendo y comprendiendo que todo lo que pasa en esta vida es por algo, ese algo que es la multiplicidad de un mundo contingente que desemboca en lo que ha de pasar, un tropel de corrientes que se entrelazan y da a la existencia una verdad, una vivencia, una realidad.

He logrado entender que la vida se encarga de enseñarle cosas que sólo con el dolor se logra interiorizar. Hoy miro mi felicidad, mis desdichas, mis historias, todo lo vivido y aprendo de todo. Siento un afán infinito de sentarme a mirar la vida pasar, sin untarme de las desdichas, sin untarme de los abismos atroces y voraces de infinito malestar. - bah - Qué estupidez, lo bueno de la vida se manifiesta, en tanto hay algo malo. Y lo tuve que aprender a la fuerza.

Hoy, como todos los días, escribo una historia, una que se deja permear de realidad, de mi realidad. Sin embargo, ésta es la escritura y reescritura permanente de los sentidos, de las percepciones, del trasegar y muchas veces naufragar en convivencia mutua con mis errores, con mis horrores, con mis fantasmas de malas decisiones.


Todo ha adquirido un color salmón, un trasegar infinito de idas y vueltas, pero siempre retornando al orificio originador de vida, en donde concebimos que la luz era parte fundamental de la existencia. Y de nuevo, heme aquí, frente a la dicha del amor, frente a la dicha del deshielo, frente a la posibilidad de ser lastimado nuevamente.

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