martes, 11 de septiembre de 2018

He vuelto

6/8/18

Inicia leyendo, con la expectativa que merece la no edición, es decir, no recorreré la huella del texto, no quiero adornos, me muestro tal cual van llegando las palabras, como una intoxicación estomacal, la diarrea verbal que viene a continuación, aliste el moyo o el rabo y deposítelo en un lugar cómodo o como guste.

De nuevo vuelvo, ahora con más palabras, pero con menos emociones, al parecer todo lo que he vivido me ha servido para endurecer mi corazón en todo sentido, creo que como la piel quemada, ya no siento, es inerte. Y ahora vuelvo siempre como el perro arrepentido, con las orejas partidas y el rabo entre las patas. Pero vuelvo ¿a dónde?, precisamente vuelvo a mi diario, que ahora se puede llamar anuario, creo que el madurar hace que se vayan perdiendo costumbres, y actitudes que ahora siguen siendo sin sentido e inservibles, pero ahora la vergüenza aumenta y abochorna cuando se hacen las conductas de antes.

¿Por qué he vuelto a escribir aquí? Sencillo, no puedo sino hablar conmigo, soy corto en palabras pero suelto como gabete en el diario, de todos modos, escribir me permite replantear lo que pienso, porque por lo menos puedo tener un hilo lógico mientras repaso lo escrito, mientras que cuando comienzo a discutir con el yo, termino en cuentos de fábulas que se distancian en gran manera del punto central. En todo caso, he vuelto.

En contexto, estoy escuchando vallenato, ya veremos porqué es importante; siendo precisos, encabeza la cascada sentimental Otto Serge, con una insignia, "Señora", no es para nada relevante la letra ni el contenido histórico de la misma.
Contexto 2: un año después de escribir la última entrada, después de muchas fallidas, inconclusas y como siempre en mi vida, proyectos abiertos los cuales dejaré para mañana lo que puedo hacer hoy, como la filosofía de vida que aplica en todo, sal a la herida sinónimo de múltiples fracasos de la vida.
Contexto 3: Pienso en muchas personas, en una en especial por la que me convoca otra vez a depositarme en esencia frente a las letras y a la banda del teclado.
Lugar, cualquiera, sólo necesito internet, el pc, mis dedos sin fracturas y un lugar cómodo para la espalda y la rodilla derecha.
La motivación 1: Calmar los ruidos que acomplejan el pensar y poder calmar la taquicardia de la ansiedad que produce no tener las manos ocupadas y mucho menos sintiendo el calor de otras manos.
La motivación 2: Hablar con alguien diferente a la voz en mi cabeza, esa que yo controlo y suena como mi voz, pero no sé realmente si seré yo o será alguna otra persona que habita dentro de mí que puede ser mi inconsciente o puede ser el yo precedente a mí el que me mueve, como en hombres de negro cuando abren la cabeza del dueño del gato... en fin, nadie a parte de mí puede entender las referencias... Ya no sé qué escribo, es un ejercicio difícil no ser pulido ni lógico, pero (le pregunto a quién lee) ¿Será que uno es muy coherente cuando piensa o divaga? Siento que hay lógica pero bueno, soy despiloto hasta en unir palabras con algún sentido...

En fin, vuelvo a comenzar, porque no sé qué dije exactamente antes, pero sí sé qué quiero decir y es que, en relación con el vallenato, la vida ha cambiado mucho, "querido diario", para continuar con el cliché, y ha cambiado porque hubo personas que cambiaron mi vida, pero también están en el presente, las cuales me han hecho pensar, autoevaluar y renovar todo lo que comprendía de lo que soy y cómo me relaciono con el mundo. Y así, me convoca nuevamente a las páginas de este cuento, del cuento de mi vida, vengo renovado, como lo he dicho, pero no he dicho en qué manera.... pues bien, lo que ha cambiado es que de repente me salió barba, de repente, me dan ideas locas de irme a vivir solo pero ya no de una manera chirri, y es más, estando formalmente con alguien...

11/09/18

Como antes lo había dicho, he dejado abiertas las ideas, un mes después ya no sé lo que quería decir... me tocó releer lo que había escrito y me surgieron varias ideas.
Idea 1: El vallenato cambió mi manera de ver la música, y creo que hace parte de "madurar" cosa que veo muy lejana en mi vida.. en fin, siento que divago mucho y es aburrido leerme, total, no importa, porque nadie me lee, salvo las personas que quieren perder el tiempo... ok, el maldito vallenato :| el hecho es que ya no me gusta escuchar solamente a los ramones, eskorbuto o lo más peye de los baldeboys, sino que ahora disfruto hasta el punto de lagrimear y cortarse la voz cantando con todas las fuerzas "amor eterno" de Juan Gabriel, disfruto muchísimo "acá entre nos" de Chente, pero sobre todo, aprendí a querer al gran Rafa Orozco y el mismísimo Diomedes; lo que siempre detestaré es ese pop vallenato asqueroso en cabeza del periquero y uribista silvestre.
Idea 2: Retomar en un día tan icónico como el once de septiembre, me hace sentir escalofríos, porque siento que cosas grandes se destruyeron en mi vida pero también otras se han construido y creo, en últimas es el orden de las cosas como naturales en la vida.

Creo que es lo último que tenía por decir... si por azares de la vida usted llegó a leer esta última frase, por favor, tome mi respeto y mis agradecimientos por haber perdido su tiempo en algo diferente que la ley del corazón II o el desafío XXX y en ese caso, quisiera invitarle un tinto, aromática o/y pola, podremos hablar de lo que sea, desde Dragon Ball hasta Hegel y la dialéctica de huevos batidos o revueltos. Hasta la próxima entrada o el tinto con panela, lo que suceda primero.

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